Muchos analistas coinciden en que el cambio climático y el fin del modelo energético basado en combustibles fósiles son los retos de la humanidad más importantes, por encima de la superpoblación, el hambre o la escasez de agua. Una muestra de que algo está cambiando en las conciencias de los científicos son portadas como la del pasado Junio de 2007 de THE INDEPENDENT.

Todo esto se cuece en el mundo, mientras nuestra visión local no mira más allá de la telebasura, los mileuristas o el número de escaños de los partidos nacionalistas en las últimas elecciones.
No es mi intención, ni mi estilo, ser catastrofista, pero vale la pena revisar dos aspectos fundamentales para asimilar la magnitud del problema: para qué usamos el petróleo y cuál es el equilibrio político y económico del sistema capitalista.
¿PARA QUÉ USAMOS EL PETRÓLEO?
La respuesta más obvia es: gasolina. Pero eso es tan sólo una parte. El petróleo es LA MATERIA PRIMA del mundo industrializado. Algunos de los usos del petróleo son:
- Plásticos: son subproductos del petróleo: Polímeros, celulosas, resinas, vinilo, caucho, PVC, poliestireno, metacrilato, poliéster... o dicho de otro modo: Ordenadores, teléfonos móviles, envases, ropa, bolígrafos, tuberías, materiales aislantes para la construcción, etc etc etc.
- Metales: acero, aluminio son producidos en base al petróleo.
- Líquidos: aceites derivados del petróleo usados masivamente en cremas cosméticas, tinte del pelo, tintas, pinturas, etc
- Agricultura: fertilizantes y pesticidas industriales son derivados del petróleo. Sin contar con toda la maquinaria agrícola que usa gasóleo para su funcionamiento.
- Energía: aproximadamente el 45% de la energía eléctrica mundial procede del petróleo. Encender la luz, hacer correr el agua por un grifo, usar un electrodoméstico, poner el aire acondicionado...
¿CUÁL ES EL EQUILIBRIO POLÍTICO Y ECONÓMICO DEL SISTEMA CAPITALISTA?
Políticamente, creo que hay dos claves: 1º.- que la opinión pública no conozca la verdad, que se relativice el problema para evitar caos social. 2º.- que si tengo una posición de fuerza o privilegio, no la pierda o la cambie por culpa de esta situación.
Como hemos visto que el petróleo es vital para nuestro estado de bienestar, es lógico pensar que en sí mismo es un arma política de primerísima magnitud. El ejemplo más claro es el de Estados Unidos, con 300 millones de habitantes y toda una sociedad basada en el consumo de petróleo, toda su política gira en torno a la alianza con Arabia Saudí, a la vez que invade países con excusas de todo tipo con un único objetivo: controlar más pozos petrolíferos. Kuwait, Irak, posiblemente Irán... son objetivos geoestratégicos para mantener un estilo de vida que no va a sostenerse.
Por otra parte, China, India, Brasil, potencias emergentes que ahora que empiezan a conocer las mieles del primer mundo, no van a consentir quedar rezagadas o perder su recién estrenada posición competitiva.
Y Rusia, con el 5% del petróleo mundial pero primera potencia en gas y dueña de GAZPROM, una de las empresas energéticas más importantes del mundo, que tiene "cogida" a toda la UE por nuestra dependencia energética.
En definitiva, un puzzle que más bien parece una bomba de relojería. Y por encima de todo, una ley económica básica: la de la oferta y la demanda y la utilización de recursos limitados para cubrir necesidades ilimitadas. Quizás el coste de oportunidad sea inasumible para el planeta... o para nosotros mismos como especie.
Próximamente revisaremos las consecuencias que ya estamos observando, los cambios en el tablero económico global. Un repaso a los acontecimientos de las dos últimas décadas que han desencadenado ya lo que en muchos foros se empieza a llamar la llegada de la segunda gran depresión.